sábado, 25 de julio de 2015

Nadie creía en ellos. Los negaron siempre. Tanto, que lo creyeron.
Nadie soñaba con ellos. Los despertaron siempre. Tanto, que no pudieron.
Nadie pensaba en ellos. Los ignoraron siempre. Tanto, que no existieron.

Juli
Prefirió pensar que fue fugaz, casual; que nada tenía que ver con el destino, ni con lo que dios les deparó, ni con lo que la vida les deparó. Y mucho menos con el amor.
Prefirió creer que daba igual, quién estaba a su lado, quién agarraba su mano, quién le pedía perdón, quién la cuidaba.
Prefirió sentir que no iba a funcionar, que todo lo que crearon era irreal, producto del miedo o de la urgencia de aferrarse a la vida.
Prefirió confiar en que no era lo que necesitaba, sino que fue pura ilusión: todo producto de su imaginación.
Prefirió pensar eso, que fue todo un sueño. De esos de los que cuesta despertar, que siguen al otro día y al otro, y al otro. De esos que no te dejan avanzar.

Juli

martes, 9 de junio de 2015

Las maravillas y miserias del amor

Las maravillas y miserias del amor.
Sus oscuros fulgores, sus catástrofes.
Caminar por el filo de la pérdida.
Dar lo que no se tiene.
Recibir lo que no se da.
El amor a la poesía,
a la madre, a la mujer,
a los hijos, a los compañeros
que cayeron por una esperanza,
a la Belleza todavía de este mundo.
Como cualquier hombre,
amé y amo todo eso.
Algo de todo eso tal vez
tiemble en los poemas que siguen,
escritos a lo largo de 50 años.

La muerte me enseñó
que no se muere de amor.
Se vive de amor

Juan Gelman.

domingo, 5 de octubre de 2014

...puente hacia lo alto

"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato." 

Capítulo 36, Rayuela. Julio Cortázar.

viernes, 3 de octubre de 2014

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Estas lágrimas algo nuevo tendrán que parir. Algo tendrán que crear: un mañana de sol, un paisaje distinto. Algo tendrán que nutrir: enriquecer el viaje, transformarlo. Algo tendrán que romper o enterrar o matar. Para siempre.-

Juli


viernes, 11 de julio de 2014

érase

En su mirada había encontrado todo lo que siempre soñó. No lo dudó ni un segundo, quería amarlo para siempre y gritarle al mundo que era él, que por fin lo había encontrado… ahí, tan cerca.

Todos los fantasmas se habían muerto en ese instante y no hubo tiempo para entierros ni ceremonias. Sólo imploró al cielo que no vuelvan más y encomendó una horda de deseos al destino, a la suerte y al dios que supo inventar.

Desayunaban poesía y canciones, imaginaban la vida, rompían los esquemas del tiempo y la distancia. Soñaban lo imposible. Se odiaban y se amaban, todo a la vez. Discutían por qué, cómo, cuándo, dónde… le hablaban a la nada. Creían.

Y de repente, sin darse cuenta, como una eterna condena, volvieron a buscarla: a decirle que no.

No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió; preguntar si tal vez... quizás… podría haber sido de otra manera; y así conjugar mil verbos y formular mil preguntas e imaginar una única respuesta. 

Quizás sea demasiado tarde para soñar un presente que no sea ayer. O quizás no... En eso reside su esperanza.

Juli

miércoles, 14 de mayo de 2014

fue ahí

Fue ahí, cuando hacía la fila en el colegio y miraba el reloj y eran las 12... miraba la puerta y no llegaba, y otra vez, y eran las 12... y ...

O todos esos días, que le tiraba besos a la nada  haciendo un hechizo que inventó en su fantasía. La taza desbordada de leche y sus nervios, los juegos en el altillo.

Las vueltas manzana esperando encontrarlo... y encontrarlo.

O esa tarde que llovía a mares; cuando se arrodilló y con lágrimas en los ojos le dijo que la amaba tanto pero tanto.... tanto, que no la merecía. Nunca lo entendió.

Esa noche que la droga lo dejó tan mal que no pudo despedirla. Y después se arrepintió.

O cuando Alberto la miraba tiernamente y le decía... "aaahhh, si tuviera 40 años menos".

La mañana con flores en la puerta y entre montañas. El libro desde España y su recolección de sueños. El graffitti que le recuerda que tiene que ser feliz. Los murales en Lima; las poesías frustradas... las canciones. El café a escondidas... Toda esa sangre derramada!!

Los asados más ricos que le supieron hacer. Las miradas profundas que le desnudaron el alma. Su música, su pared de discos y esos peces raros que se reproducen y se matan o algo así. Tooooda su locura envuelta para regalo y sin devolución.

Las apariciones forzadas, todas las caminatas y su forma mágica de convertir lágrimas en risas. San Telmo. Los ojos vidriosos de Juan de tanto haber amado... Su historia.

Los paisajes soñados, el futuro imaginado. Lo vivido sin vivir.

El amor. Siempre estuvo ahí, entre la risa  y el llanto, conmoviéndola.

Juli